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INTEGRANTES CURSOS ARTÍCULOS NOVEDADES PREMIOS LIC. EUGENIO PEREZ SOTO  
 
CURSO DE VERANO
SOBRE LOGOTERAPIA Y VIKTOR FRANKL
DIAS 14 Y 15 DE FEBRERO DE 9 A 12 Y DE 15 A 18
 

SOLEDAD : vivencia que corresponde a la constitución del yo cuando éste despierta a “ la auto responsabilidad absoluta “, es decir a la conciencia de que su vida es sólo suya y que depende absolutamente de él. Esta vivencia también es la que permite al hombre acceder al dialogo intrapersonal y a los diálogos interiores o diálogos ego-alter ego.

Ver : conciencia, dialogo intrapersonal, Dios, irrepetible, responsabilidad, único.

¿ Por qué esta palabra ? Porque es la realidad de toda existencia humana. Porque se la suele entender a menudo desde una comprensión más negativa que positiva. Sin embargo la soledad podría definirse como algo propio del ser humano que lo distingue de los otros seres vivientes, algo propio que posibilita, que es oportunidad para crecer.

Scheler dice que es a través de los sentimientos que uno reconoce que algo vale. El valor se encarna en un hecho y la persona lo percibe afectivamente. Siendo cada persona única e irrepetible, el aporte de Scheler me remite a nuestra soledad en el sentido que sólo uno y uno sólo puede dar cuenta de lo que percibe, reconoce, vive desde su conciencia, esa intuición mas honda y prelógica que habita cada ser humano.

Es dentro de mi soledad y a partir de ella que puedo elegir, optar, decidir. Sólo yo puedo decir “ si” o “no” a un hecho, construyendo el hoy hacia una meta, un horizonte. Los valores, intuiciones se desvelan en la soledad para concretarse en amor u odio.

El espíritu distingue a la persona. Es capacidad de intuición que permite tomar distancia de todo lo que es impulso.

Esa intuición y toma de distancia parecen ser el espacio de soledad donde cada uno se responsabiliza, opta, decide, ... Somos seres en trayectoria de libertad, y cada uno manifiesta nuestro espíritu de manera individuada y personal, movido por un valor, unos valores, únicos para cada uno.

Karl Jaspers me interpela acerca de la soledad cuando apunta a la libertad originaria, que es la aceptación de mi situación en el mundo, aceptar los datos míos. Y siento que sólo en la soledad, en la intimidad de uno mismo se puede elaborar la aceptación, la gratitud, el reconocimiento de lo que uno recibió.

Creo que solamente aprendiendo a aceptar mi facticidad puedo llegar a ser plenamente yo misma y desde ahí, salir de mi misma, en relación con los otros, con el Otro.

En las situaciones limites, sólo uno puede optar desde su soledad, espacio, realidad donde se gesta la libertad.

El sufrimiento puede ser apertura para mas vida, saliendo de si, optando concretamente. Se puede transformar en un “ sí “ a la vida. Se habla del concepto del ser humano incondicionado cuando puede tomar una actitud ante un padecimiento. Esta determinado por lo espiritual. Cuando la persona puede descubrir una actitud se vuelve incondicionado.

La realidad de la muerte, desde la soledad es oportunidad, nos posibilita vivir el hoy en el aquí y ahora, ser protagonista de nuestra vida. Lo que nos determina es el espíritu, la libertad. Y creo profundamente que la soledad como realidad, como mi conciencia es la instancia desde donde decido, eligo. Ese despertar surge del interior de cada persona, diría yo, desde la libertad en soledad.

Me recuerdo de las preguntas de Hillel:

“ – Si no lo hago yo, ¿quién lo hará ?, la posibilidad y respuesta.

•  Si no lo hago ahora, ¿ quien lo hará ? el presente es el aquí y ahora para responder.

•  Si lo hago para mi misma, ¿ quien soy yo ¿ Tiene que haber una otredad, algo o alguien que me mueva. Mas trasciendo, mas puedo ser yo misma. Mas voy al Tu, mas me encuentro. Mas me encuentro con el Tu, mas soy yo misma.

La conciencia se encuentra a nivel prelógico, intuitivo. Está en dialogo en lo mas profundo del inconsciente espiritual de la persona. Es atemporal. Se da en el silencio.

En lo lógico, hay la conciencia reflexiva que es el lugar del discernimiento.

El valor de creación o sea, dar, como actitud.

Lo que da sentido a la vida es dar algo de mí. No es el trabajo en si, si no cuando puedo dar algo de mí. Y sólo yo lo puedo hacer, nadie lo hace por mí. Movida por el valor, elijo lo que doy, como lo doy y parar que lo doy. Se gesta en la soledad, y se ofrece desde ella.

Sólo estando abierta a lo que me rodea “- ser – en – el – mundo- “ y en dialogo conmigo misma, con mi conciencia, puedo elegir la actitud que quiero vivir, ofrecer, regalar. Siendo única e irrepetible, voy construyendo unicidad, a través de respuestas únicas e originales. Así, mi respuesta de hoy, más pequeña que sea, construye mi mañana, revela el sentido de mi vida. Y es desde la soledad que nace las respuestas, las actitudes, y conductas concretas.

El valor de experiencia o sea el recibir, me devuelve a la soledad como espacio de apertura, de disponibilidad para recibir. Es desde4 esta apertura, espacio vació, libre que uno puede acceder a sí mismo, recibiendo a otro, recibiendo de otro el don, recibiéndose. Es desde ese lugar, esa realidad de soledad que respondo dentro de mí, a vos, a la vida en otros y a Dios.

Creo que es en la soledad, dentro de ella, que se puede realmente vivir la comunión, la contemplación, la meditación, la interioridad. Es a la vez, espacio, apertura, novedad, regalo de dar y recibir. La soledad es lugar de profundidad donde se opta por el sentido de la vida, instancia sagrada, aquí y ahora edificando el mañana.

El valor de actitud me remite a la soledad en un contexto genuino de opción por y para la vida. Ante el sufrimiento, sólo yo puedo escuchar en mi interioridad el dolor, tomar conciencia de las posibilidades que se me ofrecen y decidir en un diálogo interior conmigo misma, y con Dios, lo que hago con lo que siento. No soy responsable de lo que siento, pero sí, de lo que hago con lo que siento. No escapar, no huir, pero adentrarme, poner la atención en el murmullo de la intuición, del valor que atrae y me mueve a salir de mí, a veces sin entender, pero apostando a un “ plus “ de vida en la fe.

Desde la soledad, dentro de ella, el sufrimiento puede volverse oportunidad de crecimiento humano y espiritual.

También tener conciencia de mi finitud da a la realidad de mi soledad toda su belleza; gracias a ella sé que ahora es el momento presente, que es y que no vuelve; que la oportunidad de vivir y vivir plenamente para Otro y otras es ahora y aquí, en el tiempo y espacio. Mi finitud y mi muerte embellecen mi soledad en su capacidad de hacer florecer lo profundo, la interioridad, los valores, la intuición.

Desde mi fe, puedo decir que Dios nos entregó todo.” Entregó todo en nuestras manos “. Nos confió el vivir, el amor, la justicia como dones a fructificar.

Sé por experiencias que es desde la soledad, no sólo el aislamiento, la soledad, el silencio, la interioridad, ese diálogo con Dios, que se puede vivir irradiando un mas allá.

Termino con una frase del hermano Carlos que me habla de soledad. El hermano Carlos pone en la boca de Jesús estas palabras:

“ Es el amor el que debe unirte a mí

Y no el alejamiento de mis hermanos.

Mírame en ellos, y como yo en Nazaret,

Vive junto a ellos,

Sumergido en Dios. “

Espacio, lugar, esencia de soledad, donde uno es y es plenamente, porque volcado hacia otros y Otro, desde lo mas profundo de sí mismo.

Elisabeth Halbique

Hermanita de Jesús

1 er año de formación acompañamiento espiritual

Diciembre 2007.

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